Del estatus al propósito

En los 80, lo más importante era el estatus. Todos queríamos ir en un Ferrari y las posesiones eran lo principal. En los 90 todo cambió y empezamos a valorar el conocimiento. Ya no importaba si venías en un Ferrari o un Panda, si vivías en un mega loft en la ciudad o venías del extrarradio. Lo que importaba es lo que sabías. Tu conocimiento y tu capadidad de pensar. Estábamos en la Era de los Thinkers.

En el 2000 la tortilla se volvió a girar y nacieron los “Doers/Makers”. Está muy bien saber, pero si no pones en marcha lo que dices ¿de qué sirve?…

Cambiamos del “hago lo que digo” al “cuento lo que hago”. Demuestrame lo que haces y has hecho y entonces hablamos.

En la actualidad ha habido un nuevo cambio. Pasamos del “Maker” al “Believer”. Dime en lo que crees. Y es que es un cambio de consciencia global que aplica a todo. Incluidas las marcas. Las personas ya no compran productos porque les confieran un estatus, compran productos cuyas creencias conecten con la esfera de valores propios. Dime realmente qué significas y entonces veremos si me relaciono contigo.

Es la época en que las marcas deben explicar el propósito de su existencia. Si quieres saber más sobre propósito de marca, échale un vistazo al próximo artículo.